Dulce Niña
Me encuentro totalmente sumergida en la laguna y, aunque no suelo meterme, sentí que hoy debí hacerlo. Había sentido que algo me llamaba, una voz indulgente en mi cabeza, y me decía cosas como “Metete, no tengas miedo. Es solo una zambullida, no hay de que temer”. Así, sin dudarlo un momento, entre con esas convicciones. No pude negarme nuevamente a ese susurro, ya no podía dejarlo pasar. La curiosidad me carcomía, ya que no era la primera vez que me incitaba a nadar. Deje que mis impulsos tomaran el control y dieran el primer paso hacia la laguna. Comencé a nadar sin pensar en nada y me deje llevar. Aquel susurro tenia una voz tan dulce como la de una niña inocente que solo me pedía que entre a jugar con ella. Muchas veces la había escuchado, pero nunca le había dado importancia hasta hoy. Las dudas y su insistencia a que metiese pudieron mas y quise entrar, tratando de no ser demasiado divertida por temor a que quisiese jugar por demasiado tiempo. En realidad, no sab...